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ALERTA EN LA ADOLESCENCIA: AUMENTO SIGNIFICATIVO DE LA ANSIEDAD

La psicóloga especializada en adolescencia, Florencia Alfie, advierte sobre el preocupante incremento de la ansiedad entre los adolescentes. Descubre los signos, factores desencadenantes y cómo abordar esta creciente problemática que afecta la salud mental de la juventud.

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En los últimos años, se ha observado un notable aumento en la ansiedad entre los adolescentes, según la psicóloga especializada en adolescencia, Florencia Alfie. La experta señala que frases como «ya se te va a pasar» o «no es para tanto» no son efectivas y, en cambio, ocultan los signos de alarma que podrían ser clave para aliviar el sufrimiento de los jóvenes de manera rápida y efectiva.

Entre los signos más preocupantes de la ansiedad en adolescentes, Alfie destaca pensamientos negativos y repetitivos, dificultades para mantener la atención, evitación de actividades por miedo y problemas en las relaciones interpersonales. La adolescencia, siendo una etapa de cambios físicos, psicológicos y sociales, se vuelve especialmente vulnerable a la ansiedad.

La ansiedad es una respuesta evolutiva natural ante situaciones amenazantes, pero se convierte en un problema cuando situaciones cotidianas se perciben como amenazantes y catastróficas. Los adolescentes pueden experimentar síntomas físicos y psíquicos como palpitaciones, sensación de ahogo, cambios de comportamiento, cansancio, irritabilidad y problemas de sueño.

La presión académica, las altas expectativas, la exposición constante a noticias amenazadoras y el impacto de las redes sociales son factores que pueden potenciar la ansiedad en los jóvenes. Detectar signos de ansiedad puede ser difícil, ya que los adolescentes tienden a ocultar sus sentimientos, pero es crucial prestar atención a la presión académica, el consumo de noticias y el impacto de las redes sociales en su autoestima.

Alfie destaca la importancia de hablar con los adolescentes y, en caso de que no quieran compartir, al menos estar cerca y disponibles. Además, ofrece actividades simples que pueden ayudar a reducir la ansiedad, como dibujar, escribir, meditar, hablar con amigos, escuchar música y realizar actividades físicas.

En conclusión, es urgente abordar el aumento de la ansiedad en los adolescentes mediante la detección temprana, la comprensión de los factores desencadenantes y la implementación de estrategias efectivas, como la terapia cognitivo conductual y, en casos necesarios, la medicación adecuada. La salud mental de los adolescentes debe ser una prioridad, y la intervención temprana puede marcar la diferencia.

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