EL DIARIO DIGITAL DE LOS ALBARDONEROS

La crisis del ingreso familiar redefine el mercado laboral: los jóvenes salen a trabajar antes y estudian menos

Mientras el Gobierno destaca indicadores de recuperación económica, especialistas advierten que miles de jóvenes ingresan al mercado laboral por necesidad y no por oportunidades. El empleo formal sigue en retroceso y crece la precarización

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El deterioro del poder adquisitivo de los hogares comenzó a modificar uno de los indicadores más sensibles del mercado laboral argentino: la participación de los jóvenes. Lejos de responder a una expansión de oportunidades, el aumento de la actividad entre personas de 18 a 24 años refleja una realidad distinta: cada vez son más quienes buscan trabajo para compensar la caída de los ingresos familiares.

Los datos oficiales muestran que la participación juvenil en el mercado de trabajo alcanzó el 53,7% hacia fines de 2025. Sin embargo, ese crecimiento convive con un escenario preocupante: el empleo registrado para ese segmento cayó un 8,2% en apenas dos años, convirtiendo a los jóvenes en el grupo más golpeado por la pérdida de puestos formales.

El fenómeno abre un debate político sobre el rumbo económico. Mientras el Gobierno sostiene que la recuperación llegará impulsada por sectores como la minería, el agro y la energía, especialistas advierten que ese crecimiento todavía no se traduce en empleo de calidad ni en mejores condiciones para quienes buscan insertarse en el mercado laboral.

La consecuencia inmediata es un cambio dentro de los propios hogares. Familias que antes podían sostener económicamente a hijos estudiantes ahora necesitan que esos jóvenes aporten ingresos. Esa situación obliga a muchos a aceptar empleos informales, temporarios o de bajos salarios, e incluso a postergar o abandonar sus estudios.

El escenario también expone una contradicción: aunque algunos indicadores macroeconómicos muestran señales positivas, el mercado laboral continúa debilitándose. En los últimos dos años también disminuyó el empleo registrado entre trabajadores de 25 a 35 años y miles de pequeñas y medianas empresas dejaron de operar, reduciendo aún más las posibilidades de conseguir un trabajo estable.

Especialistas en empleo sostienen que los jóvenes históricamente son los primeros afectados durante las crisis laborales y los últimos en beneficiarse cuando la economía se recupera. Además, advierten que comenzar la vida laboral en condiciones precarias tiene consecuencias que pueden extenderse durante décadas, ya que limita las posibilidades de formación y crecimiento profesional.

En paralelo, organizaciones que trabajan con inserción laboral juvenil alertan sobre un fenómeno que se repite con frecuencia: jóvenes que concurren a ferias de empleo acompañados por sus padres, quienes también buscan trabajo. La imagen refleja el impacto de la pérdida de ingresos familiares y la dificultad de distintos sectores para acceder a un empleo formal.

El desafío hacia adelante no pasa únicamente por generar crecimiento económico, sino por transformar esa expansión en empleo privado de calidad. Sin esa condición, advierten economistas y organizaciones sociales, la recuperación corre el riesgo de quedar reflejada en las estadísticas, mientras una generación de jóvenes continúa ingresando al mercado laboral por necesidad y no por elección.

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