EL DIARIO DIGITAL DE LOS ALBARDONEROS

Más que un voluntariado: la granja sanjuanina que recibió a más de 500 viajeros de todo el mundo

En un predio de siete hectáreas ubicado en Albardón, una experiencia de intercambio cultural y trabajo rural lleva más de 15 años uniendo a San Juan con distintos rincones del planeta.

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Desde 2009, la Granja Tía Nora recibió a más de 500 voluntarios internacionales que eligieron vivir de cerca la producción agroecológica, aprender nuevas prácticas y compartir la vida cotidiana en el campo.

El proyecto comenzó luego de que el establecimiento se incorporara a la red de WWOOF (World Wide Opportunities on Organic Farms), una organización internacional que conecta a personas interesadas en la agricultura orgánica con granjas de todo el mundo. A través de este sistema, los voluntarios colaboran alrededor de seis horas por día, seis días a la semana, a cambio de alojamiento, alimentación y una experiencia de aprendizaje.

Pedro Gómez y Lucía Córdoba, impulsores de la iniciativa, recuerdan que todo surgió de manera inesperada. La creación de una página web permitió que la granja fuera invitada a formar parte de la plataforma internacional y, desde entonces, comenzaron a llegar visitantes de diferentes países para participar en las tareas diarias.

Con el paso de los años, el intercambio fue mucho más allá de la ayuda en las labores rurales. Para la familia anfitriona, el mayor valor estuvo en el contacto con personas de distintas culturas, profesiones y edades, que aportaron conocimientos y experiencias mientras descubrían la vida en el campo sanjuanino.

La lista de nacionalidades que pasaron por la granja es extensa. Hubo voluntarios de China, Lituania, Rusia, Singapur, Canadá, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Corea del Sur y numerosos países europeos. También participaron médicos, ingenieros, docentes, estudiantes universitarios, un gerente bancario noruego e incluso un jubilado que realizó la experiencia junto a su hijo.

Además del voluntariado internacional, la granja recibió estudiantes en prácticas provenientes de la Universidad Nacional de San Juan, la Universidad Católica de Cuyo y universidades de Francia y Países Bajos, cuyos programas académicos incluyen pasantías en establecimientos agroecológicos fuera de sus países de origen.

Actualmente, cuatro voluntarios forman parte de la vida diaria de la granja: dos adolescentes mexicanas, un joven catalán y un estadounidense. Entre sus actividades se encuentran el ordeñe de vacas y cabras, el cuidado de los animales, el mantenimiento de la huerta, la preparación de bancales para cultivos, la plantación de hortalizas y flores, además de la elaboración de dulces con frutos del bosque.

Dos adolescentes mexicanas que eligieron aprender en el campo

Daniela Pratellesi y Lorenza Fierro, de 16 y 17 años y oriundas de Querétaro, México, llegaron a San Juan luego de contactar a la familia Gómez gracias a una amistad con una de sus hijas. Al ser menores de edad, necesitaron la autorización de sus padres, quienes aceptaron tras conocer el funcionamiento del proyecto.

Durante su estadía participaron en tareas agrícolas como el desmalezado de cultivos, la siembra de rábanos, lechugas y flores, además de incorporarse a la rutina diaria de la granja. Para ambas, la experiencia representa una oportunidad para adquirir aprendizajes que difícilmente encontrarían dentro del ámbito escolar y conocer de primera mano el trabajo rural.

Un desarrollador de software que cambió la computadora por el campo

Entre los voluntarios también se encuentra Joan Casadella, un desarrollador de software oriundo de Cataluña que decidió dejar temporalmente su trabajo para recorrer Sudamérica y profundizar sus conocimientos sobre permacultura, apicultura y producción agroecológica.

Tras realizar voluntariados en distintas granjas de Chile, llegó a San Juan luego de varios días de demora por las nevadas que afectaron el cruce cordillerano. En Albardón participa en tareas vinculadas al manejo de animales y la producción agrícola, mientras continúa su viaje hacia el norte con el objetivo de recorrer nuevas experiencias rurales y, finalmente, visitar el desierto de Atacama.

A más de una década de su incorporación a la red internacional, Granja Tía Nora continúa consolidándose como un espacio donde el trabajo, el aprendizaje y el intercambio cultural conviven a diario, convirtiendo a un establecimiento rural de Albardón en un destino elegido por cientos de personas que buscan conocer otra forma de vivir y producir.

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