Murió José Martinazzo, una gloria del hockey sanjuanino y campeón del mundo
El hockey sobre patines de San Juan atraviesa horas de profundo dolor por el fallecimiento de José Antonio Martinazzo, una de las figuras más destacadas que tuvo la disciplina en la provincia y un referente de una familia estrechamente ligada a la historia de este deporte.
Martinazzo murió este jueves luego de atravesar una dura enfermedad. Su trayectoria quedó marcada por uno de los mayores logros del hockey argentino: fue campeón del mundo con la Selección Argentina en el Mundial de Novara, Italia, en 1984.
Integrante de una generación que llevó al país a la cima internacional, compartió aquel plantel con grandes referentes como su hermano Daniel Martinazzo, Mario Agüero, Pablo Cairo, Carlos Rubio y Ángel Maldonado, bajo la dirección técnica de Miguel Gómez.
Su carrera deportiva también tuvo una importante etapa en Europa. Siendo muy joven emigró al Viejo Continente y durante 15 años jugó profesionalmente, principalmente en Italia, donde defendió las camisetas de clubes como HC Castiglione y HC Monza.
Tras retirarse de las pistas, José Martinazzo continuó ligado al hockey desde la conducción técnica. Llegó a dirigir a la Selección Argentina absoluta y estuvo al frente del equipo nacional en distintas competencias internacionales. Entre sus etapas más recordadas aparece su participación en el Mundial de San Juan 2011, torneo en el que Argentina alcanzó la final ante un colmado estadio Aldo Cantoni.
También tuvo un papel importante en la formación de nuevos talentos. Se desempeñó como coordinador técnico y entrenador de seleccionados juveniles argentinos, transmitiendo durante años sus conocimientos y experiencia a las nuevas generaciones.
Fuera del ámbito deportivo, su nombre también estuvo vinculado al comercio de indumentaria y artículos deportivos. Junto a su hermano Daniel fue parte de la historia de Martinazzo Deportes y posteriormente estuvo al frente de Mart Sports, emprendimientos que tuvieron presencia en distintos puntos de la provincia.
Su legado también continuó dentro de su propia familia. José fue padre de Antonela, Albano y Francesca. Albano siguió los pasos de su padre y de otras generaciones de los Martinazzo, convirtiéndose en jugador de hockey y llegando también a representar a la Selección Argentina.
Con su partida se va una de las figuras que ayudaron a construir la identidad del hockey sobre patines sanjuanino. José Martinazzo dejó una huella que trascendió los títulos y las competencias: su apellido quedó definitivamente ligado a una de las páginas más importantes de la historia deportiva de San Juan.
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