LUZ PARA LA ESPERANZA: LA LUCHA DE UNA MADRE EN ALBARDÓN POR UNA NAVIDAD ILUMINADA
En el corazón de Albardón, Patricia Quiroga, una madre viuda y luchadora, enfrenta tiempos desafiantes al vivir sin electricidad durante los últimos dos meses. Con dos hijos a su cuidado y una nuera embarazada, la falta de luz amenaza con oscurecer las festividades navideñas de la familia. Vecinos solidarios se unen para brindar apoyo, pero aún enfrentan obstáculos burocráticos que podrían dejar la casa de Patricia en la penumbra durante la Navidad. La comunidad se une para cambiar esta situación y llevar luz a un hogar que busca desesperadamente la esperanza en medio de la oscuridad.
En el corazón de Albardón, Patricia Quiroga, una madre viuda enfrenta una desgarradora realidad: vive sin servicio eléctrico desde hace dos meses, sumiendo a su familia en una situación precaria justo antes de las festividades navideñas. Con dos hijos a su cargo y una nuera embarazada, la ausencia de electricidad ha convertido su humilde hogar en un desafío diario.
La tragedia comenzó con la retirada de una pilastra que anteriormente estaba a nombre de la cuñada de Patricia, hermana de su difunto esposo. Debido a conflictos familiares relacionados con el terreno, solicitó la baja de la pilastra, pero la situación se complicó. Energía San Juan se llevó la pilastra, dejándola a oscuras junto a sus seres queridos.
Vecinos solidarios como Luisa Vega, amiga de Patricia, se han unido para ayudar. Realizaron rifas y ferias para recaudar fondos, y este sábado compartieron momentos con la familia en medio del calor sofocante. Aunque lograron adquirir una pilastra, caños y coditos, se encuentran con un obstáculo: la necesidad de un cable específico requerido por el municipio para la autorización de la instalación eléctrica.
Con un terreno de 40 metros entre la pilastra y la vivienda de Patricia, la situación se vuelve más compleja. «Con ese aval, se va a Energía San Juan y paga, recién ahí van a colocar el medidor», explica Vega, destacando el proceso burocrático que deben atravesar.
La casa de Patricia, construida con materiales precarios, carece de comodidades básicas. Según describen, «el aire acondicionado de ellos es el canal de la puerta, cuando trae agua». A pesar de las múltiples carencias, la mayor preocupación en este momento es garantizar que la Navidad no transcurra en completa oscuridad para esta familia.
«Es muy penoso todo esto. Mi hermano que sabe de electricidad está tratando de ayudar», enfatiza Vega, quien ha llevado la causa a diferentes instancias gubernamentales en busca de una solución. Patricia, empleada doméstica, se sostiene con un salario que apenas alcanza para cubrir sus necesidades básicas.
Luisa Vega ha lanzado un llamado desesperado a la comunidad: «No puedo hacer más nada, he conseguido algo de mercadería, pero duró poquito. Ellos necesitan la luz», implorando la colaboración específica de un cable. La solidaridad de la comunidad puede marcar la diferencia y hacer que esta Navidad sea un momento de esperanza y luz para Patricia y sus seres queridos
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