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Washington evalúa una ofensiva contra Irán mientras Teherán busca respaldo regional

Estados Unidos se acerca a una posible acción militar contra Irán en medio de una crisis interna sin precedentes para el régimen teocrático. Las protestas antigubernamentales, consideradas las más amplias desde la revolución islámica de 1979, pusieron contra las cuerdas al gobierno de Teherán y encendieron las alarmas en una región históricamente atravesada por disputas geopolíticas.

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Con un saldo que supera los 3.400 muertos, más de 10.000 detenidos y denuncias de posibles ejecuciones sumarias, el presidente estadounidense Donald Trump analiza alternativas militares, aunque en las últimas horas moderó su discurso al asegurar que la represión en Irán “se ha detenido”. Aun así, la evacuación de personal no esencial de bases norteamericanas en Medio Oriente alimentó la percepción de un ataque inminente. “Tiene la sensación de que debe actuar”, señaló una fuente cercana a la Casa Blanca citada por CNN.

Desde Europa, varios gobiernos consideran que Washington ya se inclinó por la vía militar, aunque el eventual freno a la violencia interna podría alterar esos planes. Un funcionario europeo advirtió a Reuters que la ofensiva podría producirse en un plazo de 24 horas, mientras que fuentes israelíes señalaron que Trump “ya habría tomado una decisión”. Resta definir, en ese escenario, la magnitud y el momento de la eventual operación.

Gestiones diplomáticas y advertencias cruzadas

Ante la creciente presión, el gobierno iraní intensificó contactos con países del Golfo y con Turquía en busca de mediación para frenar una intervención estadounidense. El analista Said Chaya, integrante del Comité de Medio Oriente del CARI, sostuvo que Teherán advirtió a esos países que, si no logran impedir un ataque, podrían convertirse en escenario de represalias contra intereses estadounidenses.

“Irán no es Venezuela y Medio Oriente es una región mucho más inestable. Cualquier acción militar puede tener consecuencias imprevisibles”, alertó el especialista.

Las opciones de la Casa Blanca

Entre las alternativas que evalúa Trump figura una serie de bombardeos selectivos, similares a los realizados en junio pasado contra instalaciones nucleares iraníes durante el conflicto de 12 días entre Israel e Irán. El mandatario, sin embargo, descarta una intervención terrestre y busca evitar una guerra prolongada.

Según la CNN, uno de los blancos posibles serían las estructuras de seguridad responsables de la represión interna. No obstante, analistas en Washington advierten que un colapso del régimen podría profundizar la inestabilidad regional, como ocurrió en Irak, Siria o Libia.

Teherán, por su parte, advirtió que responderá atacando objetivos estadounidenses e israelíes en Medio Oriente. Países del Golfo que alojan bases norteamericanas siguen la situación con preocupación. En junio pasado, Irán ya había lanzado misiles contra una base de EE.UU. en Qatar, con aviso previo para minimizar daños.

También preocupa un eventual reactivamiento de los grupos aliados de Irán, debilitados tras los conflictos en Gaza y el Líbano. Hezbollah aseguró que solo se mantendría al margen si no está en riesgo la supervivencia del Estado iraní y de la revolución islámica.

Expectativa y tensión

Informes de inteligencia estadounidenses indican que Irán estaría preparado para atacar bases de EE.UU. en Irak y Siria. Washington mantiene una fuerte presencia militar en la región, con su comando central en Qatar y la Quinta Flota en Bahréin.

Desde Teherán, el canciller Abbas Araghchi intentó llevar calma al afirmar que el gobierno recuperó el control tras “tres días de operaciones terroristas”. Trump, en tanto, reiteró que recibió garantías de que la represión se detuvo y que no habrá ejecuciones.

La incógnita ahora es si esas señales serán suficientes para desactivar una decisión que podría volver a encender un conflicto de alcance regional.

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