El papa León XIV renovó su llamado a la paz en Medio Oriente: “Depongan las armas y recuerden que son hermanos”
Durante la misa de Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro, el pontífice cuestionó el uso de la religión para justificar guerras y pidió frenar la escalada de violencia en la región.
En el inicio de la Semana Santa, el papa León XIV volvió a pronunciarse sobre el conflicto en Medio Oriente y realizó un contundente llamado a la paz durante la misa de Domingo de Ramos celebrada en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano.
Ante miles de fieles, el pontífice pidió detener la violencia y evitar que la religión sea utilizada para justificar acciones militares. “¡Dios es amor! ¡Tengan piedad! ¡Depongan las armas y recuerden que son hermanos!”, expresó durante su homilía.
Las declaraciones se produjeron en medio de la escalada bélica que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán. Aunque el Santo Padre no mencionó directamente a ningún país, sus palabras fueron interpretadas como una respuesta al clima de tensión internacional.
León XIV también fue enfático al señalar que “Dios rechaza la guerra” y advirtió que el Creador “no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra, sino que las rechaza”.
Durante su mensaje, el papa citó al fallecido obispo italiano Antonio “Tonino” Bello, recordado por su firme postura pacifista y su oposición a la Guerra del Golfo en la década del 90.
El pronunciamiento del pontífice se produjo luego de que el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, utilizara pasajes de las Escrituras para sugerir un respaldo divino a las acciones militares contra el régimen iraní.
El comienzo de la Semana Santa también estuvo marcado por el impacto del conflicto en la región. Mientras en el Vaticano se desarrolló la tradicional procesión de palmas, la histórica peregrinación en Jerusalén debió ser suspendida por razones de seguridad.
En ese contexto, León XIV inauguró las celebraciones pascuales con un fuerte llamado a la desescalada del conflicto y una advertencia clara contra la utilización de la fe como justificación para la violencia armada.
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