Brote sanitario en altamar: habló el único argentino a bordo del MV Hondius
Carlos Ferello relató cómo se activó el operativo internacional tras las muertes registradas en el crucero y aseguró que hace dos semanas no aparecen nuevos contagios
Carlos Ferello, el único argentino que permanece a bordo del crucero MV Hondius, contó cómo se vive el aislamiento sanitario desplegado frente a las costas de Tenerife luego del brote de hantavirus detectado durante la expedición que había partido desde Ushuaia el pasado 1 de abril.
En diálogo con C5N, el hombre oriundo de Carmen de Areco intentó llevar tranquilidad ante la repercusión internacional que generó el caso y sostuvo que la situación “no es tan dramática” como se difundió en distintos medios.
“Se sobredimensionó por el temor a revivir algo similar a la pandemia de covid, pero esto es diferente”, explicó Ferello desde el barco, que permanece aislado mientras continúa el operativo sanitario coordinado por autoridades europeas.
El pasajero confirmó además que en las próximas horas será evacuado junto al resto de los viajeros para iniciar una cuarentena supervisada en Países Bajos. “Nos trasladarán directamente para cumplir el aislamiento con seguimiento médico”, indicó.
Según relató, el episodio comenzó cuando un pasajero holandés empezó a manifestar síntomas luego de varios días de navegación. En un principio, la situación fue interpretada como un cuadro gripal común debido a que el crucero cuenta únicamente con asistencia médica básica.
“El primer caso fue tratado como una gripe normal hasta que el estado de salud empeoró y finalmente murió. Nadie imaginaba que podía tratarse de un virus”, recordó.
La alarma internacional se encendió tras el desembarco del pasajero fallecido y su esposa en la isla de Santa Elena. Horas después, la mujer comenzó a presentar síntomas similares y fue trasladada de urgencia a Johannesburgo, donde murió mientras permanecía internada.
“Ahí empezaron a unir cabos. Con la muerte de la señora se activaron todas las medidas de prevención y aislamiento”, señaló Ferello.
Pese al protocolo sanitario, el argentino explicó que la vida dentro del barco continuó con relativa normalidad, aunque bajo estrictas medidas de precaución. El uso de barbijos, el distanciamiento social y los cambios en las comidas formaron parte de las nuevas reglas de convivencia implementadas durante la cuarentena a bordo.
Además, detalló que desde la escala en Santa Elena quedaron suspendidas todas las excursiones previstas en la expedición científica y turística.
Ferello aclaró también que el MV Hondius no funciona como un crucero convencional. “Es más una expedición científica que un viaje turístico. Gran parte de los pasajeros eran ornitólogos dedicados al avistaje de aves y otras especies”, explicó.
Finalmente, destacó que el brote parece estar contenido y aseguró que no se registran nuevos contagios desde hace dos semanas. “Hace 15 días que no aparece ningún caso nuevo”, afirmó.
Mientras espera el desembarco definitivo, el argentino describió el enorme despliegue montado en Tenerife para evitar cualquier contacto externo. “Desde el barco se ve la cantidad de periodistas y personal sanitario esperando la evacuación”, contó.
El operativo prevé un traslado completamente aislado: los pasajeros descienden en lanchas y son llevados directamente en ómnibus hacia el aeropuerto, sin contacto con otras personas.
Casi un mes después de la primera muerte por hantavirus a bordo del MV Hondius, la embarcación fondeó finalmente en el puerto de Granadilla, Tenerife, para iniciar una compleja operación de evacuación y repatriación.
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