Los senadores vuelven al centro de la polémica: cobrarán casi $12 millones desde agosto
La pasión por la Copa del Mundo mantuvo durante días la mirada de millones de argentinos puesta en la Selección.
Sin embargo, mientras el país seguía cada jugada y vivía con intensidad la definición del torneo, en el Congreso avanzó una actualización salarial que volverá a colocar a los senadores entre los funcionarios mejor remunerados del Estado.
Desde agosto, los integrantes de la Cámara Alta pasarán a percibir una dieta bruta de $11.877.000, como consecuencia del acuerdo paritario alcanzado para los trabajadores legislativos. El incremento se aplicará automáticamente por el mecanismo conocido como «ley de enganche», que vincula las dietas de los senadores con las mejoras salariales del personal del Congreso.
La última negociación otorgó un aumento acumulativo del 6,7%, distribuido entre junio, julio y agosto. Con esa actualización, la recomposición salarial de los senadores alcanzará cerca del 19% en lo que va de 2026, un porcentaje que supera la inflación acumulada del primer semestre.
La decisión volvió a instalar el debate sobre los ingresos de la dirigencia política en un contexto económico complejo para gran parte de la sociedad. Mientras numerosos trabajadores continúan enfrentando la pérdida del poder adquisitivo y muchas negociaciones salariales siguen abiertas, las dietas de la Cámara Alta volverán a ubicarse entre las más elevadas del sector público.
La diferencia también se refleja dentro del propio Congreso. Los diputados nacionales no cuentan con el mismo sistema de actualización automática y actualmente perciben una dieta considerablemente menor, lo que amplía aún más la brecha entre ambas cámaras.
Si bien algunos senadores anunciaron en otras oportunidades que renunciarían o donarían parte de los incrementos, el aumento rige de manera automática para todos los integrantes del cuerpo, salvo que cada legislador manifieste expresamente lo contrario.
Con el Mundial llegando a su fin, una de las decisiones que pasó casi inadvertida promete convertirse ahora en un nuevo foco de cuestionamientos y reavivar la discusión sobre los privilegios de la política frente a la realidad económica de millones de argentinos.
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