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El nuevo decreto sobre salud y extranjeros: los no residentes representan menos del 1% de las atenciones

El Gobierno nacional reglamentó la norma que permite cobrar las prestaciones médicas a extranjeros que no sean residentes y utilicen hospitales públicos. La medida vuelve a poner en el centro del debate el denominado “turismo de salud”, aunque distintos datos oficiales muestran que la presencia de pacientes extranjeros no residentes en el sistema sanitario público es marginal.

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La nueva disposición establece que quienes cuentan con residencia permanente mantienen el mismo acceso al sistema público de salud que los ciudadanos argentinos. En cambio, los extranjeros con residencia temporaria, transitoria o que ingresen al país como turistas deberán contar con un seguro médico o afrontar el costo de las prestaciones.

De todos modos, la normativa mantiene la obligación de brindar atención en situaciones de emergencia, independientemente de la condición migratoria del paciente.

Los números que cuestionan el argumento del “turismo de salud”

Uno de los principales puntos de discusión está relacionado con la diferencia entre una persona extranjera que vive legalmente en Argentina y un paciente que llega al país de manera temporal para recibir atención médica.

Según datos utilizados por el Gobierno para fundamentar la medida, durante 2024 los extranjeros representaron el 10,58% de los egresos de hospitales nacionales. Además, se estimó un gasto de alrededor de $42.000 millones en consultas y otros $72.000 millones vinculados con internaciones.

Sin embargo, esas cifras no discriminan claramente entre extranjeros residentes y no residentes, una diferencia clave para determinar a quiénes alcanzaría efectivamente la nueva regulación.

Un relevamiento realizado a partir de información oficial había mostrado que en 2015 menos del 1% de los egresos de hospitales públicos correspondía a extranjeros que no residían en Argentina.

Los registros de grandes establecimientos sanitarios también muestran porcentajes reducidos cuando se toma como referencia el lugar de residencia.

El caso del Hospital Garrahan

El Hospital Garrahan es uno de los ejemplos más contundentes. Durante 2024 registró 407.704 consultas externas, de las cuales 1.876 correspondieron a pacientes que residían en otros países. Es decir, apenas el 0,46%.

En cuanto a las internaciones, fueron 152 sobre un total de 25.691, equivalente al 0,59%. En el Hospital de Día, las prestaciones a residentes en el extranjero representaron el 0,67%.

Otro caso es el Hospital Nacional Posadas. Durante los primeros siete meses de 2024, sus registros mostraron que el 6,69% de las consultas correspondía a extranjeros, aunque ese número no distinguía entre residentes y no residentes.

La Memoria Anual del establecimiento ofrece una perspectiva diferente. Sobre 17.768 egresos de internación registrados durante todo 2024, solamente uno correspondió a una persona cuyo lugar de residencia estaba fuera de Argentina: un paciente domiciliado en Paraguay. El porcentaje fue cercano al 0,01%.

También son bajos los registros en CABA y Buenos Aires

En la Ciudad de Buenos Aires, información oficial citada en relevamientos sobre el tema indica que los extranjeros no residentes representan menos del 1% de los usuarios del sistema público de salud.

Después de la implementación de un mecanismo para identificar a pacientes sin residencia en el país, entre marzo y septiembre de 2025 fueron detectadas 69 personas sin DNI argentino que quedaron comprendidas en el circuito de facturación.

En la provincia de Buenos Aires, los números también muestran una incidencia limitada. El ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, señaló que los extranjeros no residentes representan aproximadamente el 0,4% de las atenciones en guardias y el 0,5% de las internaciones.

Estos datos corresponden específicamente a personas que no residen en Argentina y, por lo tanto, permiten diferenciar ese universo del conjunto de pacientes nacidos en el extranjero que viven de manera permanente en el país.

La discusión sobre el cobro de la atención médica a extranjeros queda así atravesada por una diferencia fundamental: contar cuántos pacientes nacieron fuera de Argentina no es lo mismo que contabilizar cuántos extranjeros ingresaron temporalmente al país para atenderse.

Mientras el Gobierno sostiene que la nueva normativa busca evitar abusos y reducir costos del sistema sanitario, los registros disponibles muestran que los pacientes extranjeros no residentes representan una proporción muy pequeña de las atenciones en distintos hospitales públicos.

El debate, por lo tanto, no gira solamente alrededor del costo de la salud pública, sino también sobre qué datos se utilizan para dimensionar el fenómeno y cuánto representa realmente el llamado “turismo de salud” dentro del sistema sanitario argentino.

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