Los sanjuaninos le rinden honor a Santa Rosa de Lima en su día
Las celebraciones comenzaron a las 00:00, con el redoble de las campanas del templo y sigue a las 8:00 con el rezo del rosario, en la parroquia erigida en su honor (sobre calle 9 de Julio, sin número, en 25 de Mayo). A las 9:00 y a las 16:00 habrá recepción del peregrino, a las 11:00 bautismos, 12:00 bendición de movilidades y a las 18:00 primeras comuniones. El cierre de la jornada comenzará a las 20:00, con el rezo de vísperas, y tendrá el broche de oro a las 20:30, con la celebración de la Santa Misa. La tradicional procesión pasará para el día domingo.

El padre Fabián Díaz, párroco de Santa Rosa en el departamento de 25 de Mayo, contó que se decidió aplazar la procesión para el domingo, para posibilitar que la celebración sea más masiva. «La idea es que el domingo 3 de septiembre comenzaremos la procesión a las 17:30 y después de la Santa Misa. Al finalizar habrá espectáculos, que este año por la difícil situación económica del país, no habrá artistas nacionales», explicó.
El párroco también invitó a seguir el ejemplo de Santa Rosa y brindarse al servicio de los pobres y desprotegidos. «Si yo creo, tengo que servir», sentenció.

Santa Rosa fue laica, específicamente Terciaria en la Orden de Santo Domingo, es decir, una mujer que se vestía con túnica blanca y manto negro, llevando una vida consagrada a Dios pero en su casa.
Durante toda su vida buscó imitar a la más famosa terciaria dominica, Santa Catalina de Siena, a quien consideraba su «madre» espiritual.
El Papa Pío XII, en su radiomensaje del 27 de octubre de 1940 para el Congreso Eucarístico en Arequipa, en el sur del Perú, dijo: “¿No despuntó y se abrió en el jardín de Lima, cual flor primera de santidad de toda la América, cándida como azucena y purpúrea como rosa, la admirable Rosa de Santa María, que en el retiro y entre las espinas de la penitencia, emuló el ardor de una Catalina de Siena?”.
Un día mientras oraba ante la imagen de la Virgen pidiendo ayuda para decidir si entraba a un convento, sintió que no podía levantarse del suelo donde estaba arrodillada. Llamó a su hermano para que le ayudara pero él tampoco fue capaz de moverla de allí.
Entonces se dio cuenta de que la voluntad de Dios era otra y le dijo a la Virgen María: «Oh Madre Celestial, si Dios no quiere que yo me vaya a un convento, desisto desde ahora de su idea». Tan pronto pronunció estas palabras recuperó la movilidad y se pudo levantar.
Santa Rosa falleció el 24 de agosto de 1617, a los 31 años de edad. El Senado y otros dignatarios de la ciudad se turnaron para llevar sus restos al sepulcro
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