La histórica Feria de las Pulgas tiene los días contados: el Gobierno avanza con la obra y los artesanos resisten el traslado
La tradicional Feria de las Pulgas atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia. Mientras el Gobierno de San Juan acelera el proyecto para construir un paseo gastronómico frente al Parque de Mayo, los artesanos que desde hace décadas trabajan en el lugar rechazan abandonar el predio y advierten que seguirán defendiendo su espacio.
La Provincia abrió los sobres de la licitación para ejecutar la obra y recibió seis ofertas de empresas sanjuaninas, todas por debajo del presupuesto oficial de $3.223 millones, lo que permitirá avanzar con la adjudicación durante agosto. Si se cumplen los plazos previstos, los trabajos comenzarán en septiembre.
El proyecto contempla una profunda transformación del predio ubicado sobre avenida Libertador, entre el Instituto de Energía Eléctrica de la Universidad Nacional de San Juan y el Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson. Allí se construirán tres restaurantes, nuevos espacios verdes, senderos peatonales, iluminación y estacionamientos.
Sin embargo, la iniciativa tiene una consecuencia directa: la histórica Feria de las Pulgas deberá dejar el lugar donde funciona desde hace décadas.
Los artesanos no quieren irse
El principal foco de conflicto es el traslado de decenas de artesanos y feriantes que desarrollan allí su actividad comercial y que consideran ese espacio parte de su identidad y su fuente de trabajo.
La propuesta oficial es reubicarlos en el Parque Belgrano, aunque los trabajadores ya manifestaron su rechazo al entender que perderían la circulación de público y las ventas que hoy consiguen frente al Parque de Mayo.
Incluso, el mismo día de la apertura de sobres, realizaron una asamblea para expresar nuevamente su oposición al traslado. Aunque no descartan una reubicación, sostienen que solo aceptarían permanecer en una zona cercana, como las inmediaciones de la Estación Córdoba.
Mientras el Gobierno avanza con el proceso licitatorio, los feriantes insisten en que no fueron escuchados y aseguran que seguirán resistiendo cualquier decisión que implique abandonar el lugar donde la Feria de las Pulgas se convirtió, con el paso de los años, en un clásico de los fines de semana sanjuaninos.
De no mediar cambios, la obra comenzará en septiembre y marcará el inicio del fin para la histórica ubicación de la Feria de las Pulgas, dando paso a un nuevo polo gastronómico impulsado por la Provincia.
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