TENSIÓN EN AUSTRALIA: CINCO JUGADORAS DE LA SELECCIÓN DE IRÁN PIDIERON ASILO POLÍTICO
EL GOBIERNO AUSTRALIANO CONCEDIÓ VISADOS HUMANITARIOS A LAS FUTBOLISTAS TRAS EL FINAL DE LA COPA DE ASIA. SE REGISTRARON FUERTES FORCEJEOS E INCIDENTES CUANDO LA DELEGACIÓN ABANDONABA EL HOTEL RUMBO AL AEROPUERTO.
Un clima de extrema tensión se vivió este martes en la ciudad de Gold Coast, Australia, durante la salida del micro que transportaba a la selección femenina de fútbol de Irán. El operativo policial debió intervenir ante las protestas de manifestantes que intentaron bloquear el vehículo, al grito de «salven a nuestras chicas», tras confirmarse que cinco integrantes del plantel no regresarán a su país.
El conflicto escaló cuando, según reportes internacionales, se produjeron forcejeos en la puerta del Royal Pines Resort. Testigos indicaron que una de las jugadoras debió ser subida por la fuerza al transporte por sus propias compañeras mientras la policía dispersaba a la multitud.
ASILO Y SEGURIDAD NACIONAL
El ministro del Interior de Australia, Tony Burke, confirmó que las cinco futbolistas (de un total de 25 convocadas) solicitaron permanecer en suelo australiano por serias preocupaciones sobre su seguridad personal.
Operativo de Resguardo: Las deportistas ya fueron trasladadas a un lugar seguro bajo la protección de la Policía Federal.
Sin Objeciones: El gobierno otorgó los visados humanitarios tras consultar con la agencia de inteligencia ASIO, descartando cualquier riesgo de seguridad.
Gesto Simbólico: Durante el torneo, las jugadoras ya habían manifestado su postura al no cantar el himno nacional en los encuentros disputados.
REPERCUSIÓN INTERNACIONAL Y APOYO DE TRUMP
El caso tomó relevancia global tras la intervención del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien instó públicamente a las autoridades australianas a dar refugio a las jóvenes. Trump incluso aseguró que Washington estaba dispuesto a recibirlas en caso de que Australia negara la petición.
Actualmente, el aeropuerto de Gold Coast se encuentra bajo una vigilancia extrema, con patrullajes terrestres y apoyo de helicópteros para garantizar que el resto de la delegación iraní pueda abandonar el país sin nuevos altercados.

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