Misión Artemis II: el cohete SLS superó la barrera del sonido a menos de un minuto del despegue
La nave alcanzó velocidad supersónica en los primeros segundos de ascenso, uno de los hitos clave del lanzamiento rumbo a la Luna.
La misión Artemis II alcanzó uno de los primeros hitos de su lanzamiento cuando el poderoso cohete Space Launch System (SLS) superó la barrera del sonido durante su ascenso inicial, impulsando la cápsula Orion spacecraft rumbo a la órbita terrestre en su camino hacia la Luna.
Según informó la NASA, ese momento ocurrió aproximadamente 56 segundos después del despegue, cuando el vehículo alcanzó una velocidad superior a 1.235 kilómetros por hora, entrando en régimen supersónico. Este paso es fundamental en la fase inicial del vuelo, ya que ocurre poco antes de atravesar el punto de máxima presión aerodinámica, uno de los momentos más exigentes para cualquier lanzamiento espacial.
Otro de los hitos importantes se produjo a los 8 minutos y 6 segundos del despegue, cuando se apagaron los motores principales de la etapa central del SLS. Instantes después, esta estructura se separó de la etapa superior ICPS, que continuó impulsando la nave Orion en la etapa inicial de la misión.
De acuerdo con el cronograma oficial de la NASA, la separación definitiva entre Orion y la etapa superior se realizará más adelante, cuando la nave ya se encuentre en una órbita terrestre elevada, aproximadamente 3 horas y 24 minutos después del lanzamiento, tras completar una serie de maniobras previas.
Una misión clave antes del regreso a la Luna
La misión Artemis II tiene un objetivo técnico fundamental: probar con tripulación todos los sistemas necesarios para futuras expediciones lunares. Esto incluye el funcionamiento de los sistemas de soporte vital, las comunicaciones, la navegación y la coordinación de todos los componentes del vuelo.
A diferencia de la histórica misión Apollo 11, Artemis II no tiene como meta descender astronautas en la superficie lunar, sino validar que la nave y el cohete funcionen correctamente con personas a bordo antes de futuras misiones que sí contemplan alunizajes.
La velocidad necesaria para llegar a la Luna
Para dimensionar el desafío técnico, basta observar la distancia que separa a la Tierra de su satélite natural: unos 384.400 kilómetros en promedio. Por ese motivo, las misiones lunares requieren alcanzar velocidades extremadamente altas tanto en el despegue como en el regreso a la atmósfera terrestre.
El sistema está compuesto por dos elementos principales. El cohete SLS es el encargado de proporcionar el impulso inicial que permite salir de la Tierra, mientras que Orion es la nave en la que viajan los astronautas y la que completará el recorrido alrededor de la Luna antes de regresar.
Según la ficha técnica del cohete, su potencia permite que la cápsula Orion alcance unas 24.500 millas por hora (alrededor de 39.400 km/h), la velocidad necesaria para encaminar la misión hacia la órbita lunar.
La ruta hacia el entorno lunar
Tras el lanzamiento, la nave no se dirige directamente hacia la Luna. Primero, Orion y la etapa superior del cohete orbitarán la Tierra dos veces, lo que permitirá a los equipos de control verificar que todos los sistemas funcionen correctamente mientras la nave aún se encuentra cerca del planeta.
Posteriormente se realizará la maniobra conocida como inyección translunar, un encendido clave que colocará a la nave en la trayectoria definitiva hacia el entorno lunar para completar su viaje alrededor del satélite natural antes de regresar a la Tierra.

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