EL DIARIO DIGITAL DE LOS ALBARDONEROS

A 25 años del 11S, una generación estadounidense que conoce el ataque por los libros y los relatos

Millones de jóvenes de Estados Unidos no habían nacido o eran demasiado pequeños cuando cayeron las Torres Gemelas. Hoy conocen aquel día a través de sus familias, las escuelas y los museos, mientras siguen viviendo las consecuencias que dejó el atentado.

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Este viernes se cumplen 25 años de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, una fecha que cambió para siempre la historia de Estados Unidos y que todavía forma parte de la memoria colectiva del país.

Sin embargo, para una parte cada vez mayor de la población estadounidense, aquel día no forma parte de sus recuerdos personales. Son jóvenes que nacieron después de los ataques o que eran apenas niños cuando Al Qaeda secuestró cuatro aviones y los utilizó para perpetrar uno de los atentados más graves de la historia contemporánea.

Según datos citados por el Pew Research Center, alrededor del 10% de los adultos estadounidenses nació después de los atentados de 2001. La directora del Museo y Memorial del 11 de Septiembre de Nueva York, Beth Hillman, estima que cerca de 100 millones de personas en el país no tienen recuerdos directos de lo ocurrido.

Para esas generaciones, la historia del 11S llegó principalmente a través de los adultos, las aulas y las imágenes que quedaron registradas aquel día.

Una fecha que todavía se recuerda en las escuelas

En distintos establecimientos educativos estadounidenses se realizan actividades para mantener presente el aniversario.

Charlotte Bowen, una estudiante de 17 años de Nueva York, explicó que cada 11 de septiembre su escuela realiza un momento de silencio a las 8:46, la hora en la que el primer avión impactó contra una de las Torres Gemelas.

Según relató, el director del establecimiento explica brevemente lo sucedido y luego toda la comunidad educativa guarda silencio durante un minuto en memoria de las víctimas.

Para la joven, ese momento tiene un fuerte impacto precisamente porque ninguno de sus compañeros vivió personalmente aquel episodio.

Bowen reconoce que el 11S le resulta un acontecimiento históricamente lejano, aunque emocionalmente puede sentirse cercano debido a la experiencia de su madre, quien se encontraba en Manhattan cuando ocurrió el ataque.

La escuela también prevé clases especiales para abordar el contexto previo a los atentados, las causas del ataque y las consecuencias políticas y sociales que se produjeron posteriormente.Bomberos y rescatistas trabajando entre los escombros y el humo durante el 11 de septiembre. (Foto: AP)

Del recuerdo familiar al aula

La experiencia no es igual en todas las escuelas.

Erica Costalonga, docente de español nacida en Argentina, estaba en Manhattan el 11 de septiembre de 2001. Años después, su hija forma parte de una generación que conoce aquella jornada a través de los relatos familiares y de la enseñanza escolar.

En la institución donde trabaja, explicó, el 11S no necesariamente ocupa un lugar exclusivo cada aniversario, sino que el tema aparece durante el año en distintas materias, especialmente en historia y humanidades.

También se aborda al hablar de los bomberos y de quienes participaron de las tareas de rescate.

Para algunos chicos, la distancia temporal es todavía mayor. Costalonga recordó que cuando su hija estaba en tercer grado tuvo que leer una historia de ficción ambientada durante los atentados. Aunque inicialmente temió que pudiera provocarle miedo, la niña lo interpretó como un acontecimiento ocurrido hacía muchísimo tiempo.

Los héroes, una de las principales formas de enseñar el 11S

En una escuela de Austin, Texas, Lucía, de 12 años, contó que el enfoque suele estar puesto en quienes ayudaron a otras personas durante el ataque.

Los alumnos conocen historias de pasajeros que intentaron advertir lo que estaba ocurriendo y de bomberos, policías y rescatistas que ingresaron a las Torres Gemelas para salvar vidas.

En algunas ocasiones también observan videos que reconstruyen esas historias.

La elección de este enfoque busca transmitir el impacto humano de la tragedia sin concentrarse únicamente en las imágenes más traumáticas del atentado.

A 25 años de aquel día, el desafío educativo es explicar un acontecimiento que para muchos estudiantes ya pertenece a los libros de historia, pero que continúa teniendo consecuencias en la sociedad estadounidense.El “Hombre que cae”, la dramática foto de una de las víctimas del 11S. (Foto: AP)

Una generación que vive las consecuencias del 11S

Aunque no recuerden los ataques, los jóvenes estadounidenses crecieron en un país profundamente transformado por sus consecuencias.

Las medidas de seguridad, las políticas migratorias, las intervenciones militares y las guerras de Afganistán e Irak forman parte del escenario político y social en el que crecieron.

La investigadora Deepa Iyer, autora de We Too Sing America, señaló que las nuevas generaciones conviven con las consecuencias de las decisiones tomadas después de los atentados, incluso cuando no tienen una memoria personal de aquel día.

El impacto también alcanzó especialmente a las comunidades árabes, musulmanas y del sur de Asia, que experimentaron cambios sociales y políticos a partir de la nueva realidad posterior al 11S.

La escuela como principal fuente de información

Una investigación del Pew Research Center entre estadounidenses de 18 a 24 años mostró que el 60% se enteró de los atentados a través de la escuela o de tareas escolares.

Otro 16% señaló que conoció la historia por familiares o amigos, mientras que un 8% lo hizo mediante videos, lecturas u otros contenidos buscados por cuenta propia. Un 14% no pudo precisar de qué manera conoció el episodio.

Los números reflejan cómo cambió la relación de las nuevas generaciones con el 11S: mientras para sus padres y abuelos se trata de un recuerdo vivido, para millones de jóvenes es un acontecimiento histórico que debieron aprender.

Mantener viva la memoria

El Museo y Memorial del 11 de Septiembre de Nueva York cumple un papel central en ese proceso. El espacio recibe alrededor de 2,4 millones de visitantes por año y desarrolla programas destinados especialmente a estudiantes.

La institución también capacita voluntarios para trabajar con las nuevas generaciones durante las visitas escolares.

A un cuarto de siglo de los atentados, el desafío ya no es solamente recordar lo ocurrido, sino explicar qué significó aquel día y cómo modificó la vida de quienes nacieron después.

El 11 de septiembre dejó de ser únicamente el recuerdo de quienes vieron caer las Torres Gemelas. Para una nueva generación de estadounidenses, es una parte de la historia nacional que conocen a través de sus padres, sus maestros, los museos y los testimonios de quienes estuvieron allí, mientras sus efectos todavía forman parte de la realidad cotidiana del país.

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