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La difícil situación de los jóvenes argentinos: pocos consiguen trabajo formal

Un informe de la UCA mostró las dificultades que atraviesan los jóvenes para acceder a un empleo estable y continuar sus estudios.

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Un informe de la UCA advierte sobre las fuertes desigualdades que atraviesan a las personas de entre 18 y 25 años. El acceso a trabajos registrados y a la educación superior está condicionado en gran medida por el nivel socioeconómico de cada familia.

La situación de los jóvenes en Argentina vuelve a quedar en el centro del debate a partir de un nuevo informe elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA). El estudio, correspondiente al período 2021-2025, expone importantes dificultades para acceder a empleos estables, completar los estudios y avanzar hacia una vida adulta con mayores oportunidades.

Uno de los datos más preocupantes indica que solo el 14,2% de los jóvenes de entre 18 y 25 años cuenta con un empleo pleno de derechos. El resto atraviesa distintas situaciones de vulnerabilidad: desempleo, inactividad o inserción laboral informal.

El escenario también presenta fuertes diferencias según el nivel socioeconómico. De acuerdo con el informe denominado “Juventudes desiguales: entre la promesa y la exclusión”, el empleo regular alcanza al 38,9% de los jóvenes pertenecientes al estrato medio alto, mientras que en el sector de menores recursos la proporción cae al 19,7%.

La educación constituye otro de los grandes puntos de desigualdad. Mientras el 69% de los jóvenes de los sectores medio altos inició o completó estudios superiores, en el estrato muy bajo la cifra no llega al 10%.

A su vez, entre los jóvenes de los hogares más vulnerables, el 64,7% no consiguió completar la escolaridad obligatoria, una situación que limita considerablemente sus posibilidades de acceder posteriormente a empleos de mayor calidad.

Los jóvenes que no estudian ni trabajan

Otro de los indicadores que preocupa es el de los llamados “NiNi”, es decir, jóvenes que no estudian ni trabajan. El informe estima que representan al 20,7% de las personas de entre 18 y 25 años.

Sin embargo, la situación cambia considerablemente según la posición social. En el estrato muy bajo, el porcentaje asciende al 34,2%, mientras que entre los jóvenes de sectores medio altos se ubica en el 8,3%.

La posibilidad de dedicarse exclusivamente a estudiar también está marcada por las diferencias económicas. Mientras el 41,2% de los jóvenes de sectores de mayores recursos puede concentrarse únicamente en su formación, en los sectores más desfavorecidos esa proporción se reduce al 15,6%.

El peso de la situación familiar

El estudio plantea además que las condiciones del hogar tienen una influencia significativa sobre las oportunidades de los jóvenes. Los investigadores hablan de una especie de “herencia social”, vinculada a la situación laboral y económica de los adultos responsables del hogar.

En los sectores bajos y muy bajos, la posibilidad de que un joven se dedique exclusivamente a estudiar disminuye del 27% al 16,5% cuando el principal sostén familiar pasa de tener un empleo pleno a encontrarse en una situación de subempleo o desempleo.

Según las conclusiones del informe, incluso contar con un adulto responsable que tenga un trabajo formal y estable no alcanza necesariamente para eliminar las diferencias generadas por el origen socioeconómico.

La desigualdad también impacta en el bienestar

Las dificultades económicas, educativas y laborales también tienen consecuencias sobre el bienestar de los jóvenes. El informe registra diferencias importantes en indicadores vinculados al malestar psicológico y a las redes de apoyo social.

El malestar psíquico alcanza al 28,5% de los jóvenes del estrato muy bajo, mientras que en el sector medio alto se ubica en el 15,5%.

También existen diferencias en relación con los vínculos sociales: la ausencia de lazos de amistad llega al 15,7% en los sectores más vulnerables, frente al 1,7% registrado entre los jóvenes de los sectores de mayores recursos.

El informe incorpora además un dato sobre la situación económica general: el 85,5% de los jóvenes de entre 18 y 39 años llega al día 20 del mes sin dinero disponible.

Frente a este escenario, desde el ODSA-UCA remarcan la necesidad de abordar la problemática juvenil desde distintas dimensiones, con políticas destinadas a evitar el abandono escolar, ampliar el acceso a la educación superior, generar empleos registrados y mejorar las condiciones de bienestar y acompañamiento social.

Los datos muestran que para miles de jóvenes argentinos el paso hacia la adultez continúa estando condicionado por profundas desigualdades de origen, que pueden determinar sus posibilidades de estudiar, trabajar y construir un proyecto de vida.

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