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Carne bajo la lupa: cómo diferenciar la de vaca de la equina y evitar engaños

Casos recientes encendieron la alerta y ponen el foco en la importancia de conocer las características de cada tipo de carne para evitar fraudes y consumir con seguridad

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En un contexto marcado por recientes casos que generaron preocupación entre consumidores, crece la necesidad de informarse para evitar caer en posibles engaños vinculados a la venta de carne adulterada. Aunque se trata de situaciones puntuales, especialistas advierten que la mejor herramienta sigue siendo el conocimiento.

Uno de los principales focos de alerta está en la posible sustitución de carne vacuna por carne equina sin la debida información. Si bien a simple vista pueden parecer similares, existen diferencias clave que pueden ayudar a identificarlas.

La carne vacuna se caracteriza por su color rojo brillante y la presencia de grasa blanca o crema, que suele estar bien distribuida. Además, presenta una textura más tierna y un sabor suave, típico de los cortes tradicionales que consumen los argentinos.

En cambio, la carne equina —como la de burro— suele tener un tono más oscuro, incluso rojizo violáceo, con muy poca grasa visible y de color más amarillento. Su textura es más firme y, al cocinarla, tiende a resultar más seca, con un sabor más intenso y levemente dulzón.

Desde el punto de vista del consumidor, otro dato a tener en cuenta es el precio: valores significativamente más bajos que los habituales pueden ser una señal de advertencia. También se recomienda prestar atención al olor y a los cambios en la cocción.

Sin embargo, remarcan que estas diferencias pueden diluirse en productos procesados como carne molida o milanesas, donde resulta mucho más difícil detectar irregularidades. Por eso, la recomendación principal es comprar siempre en carnicerías habilitadas, verificar las condiciones de higiene y conservación, y exigir información clara sobre el origen del producto.

Las autoridades sanitarias insisten en que, ante cualquier sospecha, es fundamental realizar la denuncia correspondiente. La trazabilidad de los alimentos y el control en toda la cadena de comercialización son claves para garantizar la seguridad alimentaria.

En tiempos donde el bolsillo también influye en las decisiones de compra, estar informados no solo protege la salud, sino que también evita ser víctima de posibles fraudes.

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