EL DIARIO DIGITAL DE LOS ALBARDONEROS

“Camino al cielo”: denuncian falta de camas y cuestionan la atención a pacientes de PAMI en la Clínica Santa Clara

Familiares cuestionan la limitada disponibilidad de camas de terapia intensiva y de urgencias, la atención a los afiliados de PAMI y abren un debate sobre el vínculo comercial entre la obra social y las instituciones privadas de salud.

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Familiares de pacientes y vecinos expresaron su preocupación por el funcionamiento de la Clínica Santa Clara de San Juan, una institución ubicada sobre calle Mendoza Sur que recibe a numerosos afiliados de PAMI. Según los reclamos, el centro de salud atraviesa dificultades para atender a pacientes de edad avanzada que llegan en ambulancia y, en algunos casos, deben ser derivados por falta de disponibilidad.

Uno de los principales cuestionamientos está relacionado con la limitada disponibilidad de camas. Según las denuncias, la institución cuenta con un número reducido de camas de urgencias y de terapia intensiva, una situación que dificulta aún más la atención de pacientes que llegan en estado crítico.

Cuando las camas disponibles se encuentran ocupadas, las ambulancias que trasladan a personas en grave estado deben retirarse en busca de otro centro de salud donde puedan ser atendidas. Para las familias, esta situación genera momentos de extrema angustia y demora en la atención de pacientes que necesitan una respuesta inmediata.

“Camino al cielo” es la expresión con la que algunos familiares y vecinos comenzaron a referirse, con dolor e indignación, al establecimiento. La frase refleja la angustia que atraviesan quienes llegan con un ser querido en estado delicado y temen no encontrar una respuesta inmediata ante una emergencia.

A este reclamo se suma la falta de un espacio adecuado para que los familiares puedan esperar y recibir información sobre la evolución de sus seres queridos. Según las denuncias, muchas personas terminan concentrándose en la vía pública, sobre calle General Paz, aguardando novedades sobre el estado de salud de los pacientes.

La Clínica Santa Clara forma parte de la Red Santa Clara y brinda atención a afiliados de distintas obras sociales, entre ellas PAMI. La institución cuenta con guardia para adultos, internación y diferentes servicios médicos.

El debate entre la atención médica y el negocio de la salud

La situación también abre un debate más profundo sobre la relación entre las instituciones privadas de salud y PAMI, el organismo que brinda cobertura médica a millones de jubilados y pensionados.

La discusión plantea interrogantes sobre el vínculo comercial entre las clínicas, las empresas prestadoras y el sistema de atención de PAMI: ¿cuáles son las prestaciones que se garantizan?, ¿cuál es la capacidad real de respuesta de las instituciones?, ¿qué sucede cuando un paciente llega a una emergencia y no hay camas disponibles? y ¿quién controla los tiempos de respuesta de los servicios de ambulancias?

El reclamo de los familiares apunta justamente a conocer con precisión cuál es la capacidad real de la clínica, cuántas camas de urgencias y de terapia intensiva se encuentran operativas y qué protocolo se aplica cuando un paciente crítico llega en ambulancia y no hay disponibilidad.

Demoras en el servicio de ambulancias: otro de los reclamos

A las denuncias vinculadas con la falta de camas se suma otro cuestionamiento relacionado con el servicio de ambulancias. Según afirman los denunciantes, uno de los problemas recurrentes estaría vinculado con las demoras en la respuesta ante los pedidos de traslado o asistencia.

PAMI también cuenta con la cobertura de la empresa SMI para la prestación de servicios de emergencia y ambulancias. La firma ha atravesado cuestionamientos y una situación de crisis institucional vinculada, según denuncias difundidas públicamente, con despidos y reclamos por falta de pago a trabajadores.

En este contexto, los denunciantes aseguran que las demoras en el servicio de ambulancias pueden extenderse durante varias horas y, en algunos casos, llegar incluso hasta el día siguiente.

La situación, según plantean familiares y pacientes, genera preocupación especialmente cuando se trata de adultos mayores que necesitan ser trasladados o recibir atención con urgencia. Para las familias, una demora prolongada en el envío de una ambulancia puede agravar la angustia y complicar aún más situaciones que requieren una respuesta rápida.

Se intentó contactar a PAMI

Ante la preocupación planteada por familiares y vecinos, este medio intentó comunicarse con el titular de PAMI en San Juan para conocer su versión sobre la situación denunciada, obtener información sobre los convenios vigentes y saber qué medidas se adoptan cuando una institución no cuenta con camas disponibles para atender a pacientes en estado crítico.

También se buscó conocer cuál es la posición del organismo frente a los reclamos relacionados con las demoras en los servicios de ambulancias y la atención de los afiliados.

Sin embargo, hasta el momento de la publicación de esta nota no se obtuvo respuesta por parte de la autoridad consultada.

La falta de una respuesta oficial impide conocer cuál es la posición de PAMI frente a los reclamos y qué controles se realizan sobre la capacidad de atención de las instituciones privadas y de las empresas que prestan servicios para sus afiliados.

¿Es esto lo que nuestros abuelos merecen?

La situación también deja una pregunta inevitable: ¿es esto lo que nuestros abuelos merecen después de toda una vida de trabajo y esfuerzo?

Nuestros adultos mayores no deberían quedar esperando en la calle, sin información, mientras sus familias atraviesan momentos de desesperación. Tampoco deberían depender de la disponibilidad de una cama o esperar horas —o incluso hasta el día siguiente, según las denuncias— para conseguir una ambulancia ante una situación que requiere atención.

El reclamo no busca solamente respuestas sobre una clínica en particular. También pone sobre la mesa la necesidad de revisar cómo funciona el sistema de atención para los afiliados de PAMI, cuál es el nivel de control que existe sobre las instituciones que reciben a estos pacientes y qué mecanismos se aplican cuando las prestaciones no se brindan en tiempo y forma.

Mientras las familias esperan respuestas, la discusión vuelve a instalarse en un punto sensible: la salud puede tener convenios, contratos y números, pero detrás de cada paciente hay una vida y detrás de cada adulto mayor hay una familia que merece respeto, información y una atención digna.

Porque nuestros abuelos merecen mucho más que esperar una cama disponible o una ambulancia que no llega. Merecen ser atendidos con rapidez, respeto y dignidad.

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