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San Juan se prepara para una temporada de abundancia hídrica tras años de sequía

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Las condiciones de nieve acumulada en la cordillera generan expectativas positivas para el próximo ciclo hídrico de San Juan. Las proyecciones actuales anticipan un importante incremento del caudal del río San Juan y la posibilidad de recuperar buena parte de las reservas de los principales embalses provinciales.

De acuerdo con las estimaciones oficiales, el período de mayor aporte de agua se produciría durante diciembre y enero, cuando avance el deshielo de la nieve acumulada durante el invierno.

El escenario resulta especialmente significativo porque la provincia viene atravesando varios años de bajos aportes hídricos.

Más agua para almacenar

El río San Juan tiene un derrame promedio anual cercano a los 2.000 hm³. Para esta temporada, las estimaciones conocidas hasta el momento proyectan un volumen de alrededor de 3.000 hm³, aunque los especialistas aclaran que la cifra dependerá de las condiciones térmicas durante el verano y de los próximos estudios de nieve.

Los embalses de Ullum, Punta Negra y Caracoles todavía cuentan con espacio disponible para almacenar nuevos aportes.

La intención de las autoridades es aprovechar el escenario favorable para recuperar reservas y contar con una mayor disponibilidad de agua cuando regresen los períodos de menor escurrimiento.

Una administración que deberá ser cuidadosa

La llegada de mayores caudales también implica un desafío para el sistema hídrico provincial. El agua no ingresará de manera repentina a los embalses, sino que deberá ser administrada técnicamente mediante el control de los niveles de las presas y desembalses programados.

La planificación será fundamental para garantizar que el recurso pueda ser aprovechado tanto para las actividades productivas como para la generación de energía.

Los embalses cumplen además un papel estratégico para la agricultura sanjuanina, especialmente durante la primavera y el verano, cuando aumenta la demanda de agua para los cultivos.

La cordillera marcará el ritmo

Los especialistas prevén que durante noviembre comenzará a registrarse un incremento importante de los caudales. El período de mayor aporte se espera para diciembre y enero.

Sin embargo, las temperaturas serán determinantes. Un verano más frío podría retrasar o reducir el escurrimiento, mientras que condiciones normales permitirían que los embalses avancen hacia sus máximos niveles.

Después de años de preocupación por la disponibilidad del recurso, San Juan enfrenta ahora un desafío diferente: administrar correctamente una temporada que podría traer una abundancia de agua que la provincia no registra desde hace años.

Para los sectores productivos y para el sistema hídrico provincial, la recuperación de reservas podría convertirse en una oportunidad para fortalecer la planificación y afrontar con mayor respaldo los próximos períodos de sequía.

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